Kleśa

En el post anterior escribí sobre duḥkha y sus causas según Patañjali. La causa pimordial es la ignorancia (Avidyā) que no es el mero desconocimiento de algo sino el conocimiento equivocado. La identificación con nuestros pensamientos, emociones y percepciones, con el contenido de la consciencia. En el sūtra 2.5 Patañjali define la ignorancia como “la visión de lo permanente en lo transitorio, de lo puro en lo impuro, del placer en el dolor, y del yo en lo que no es el yo”.
Avidyā es el primero de los 5 kleśa, las aflicciones mentales. A partir de la ignorancia surgen Asmitā (yo-soidad o ‘ego’), Rāga (deseo,apego), Dveṣa (aversión) y Abhiniveśa (apego a la vida, instinto de supervivencia).


Como ya escribí antes, los pensamientos o movimientos mentales pueden ser según Patañjali kliṣṭa o akliṣṭa, es decir con aflicción o sin aflicción. Aflictivos o no aflictivos. Los no aflictivos no generarán más duḥkha y y tampoco crearán más condicionamientos. Los aflictivos, en cambio generarán más insatisfacción y pueden profundizar los condicionamientos adquiridos.


Si he tenido una mala experiencia al comer en un restaurante que me ha provocado indigestión, es posible que no quiera repetir. Si en cambio, me gusta mucho el helado, es posible que me apetezca comer uno si paso frente a una heladería.


La mayoría de los Saṃskāra obedecen a un deseo o por el contrario a algo que queremos evitar. En este caso Rāga (deseo,apego) y Dveṣa (aversión). Dos caras de la misma moneda que fluctuan en base a lo que experimentamos. Son, aunque no lo parezca las más fáciles de trabajar porque podemos distinguirlos en nuestra mente. Vyāsa, el autor del comentario de los sūtra lo explica con el ejemplo de lavar la ropa. Primero se trabajan las manchas más grandes, que incluso pueden tener residuos sólidos, y que salen más facilmente. Para sacar las más sutiles hace falta golpear la ropa contra una piedra, por ejemplo. Esas manchas sutiles han penetrado la fibra de la tela y costará más para que salgan, así son Asmitā y Avidyā. Asmitā es nuestra historia personal, la que vamos construyendo en base a todas las experiencias de apego y aversión.


Lo complicado del asunto es que estos kleśa son necesarios para funcionar en el mundo. Necesitamos sentir deseo para movernos, incluso levantarnos de la cama. Necesitamos una identidad propia para poder relacionarnos con el mundo y los demás.


El punto está en poder observar cuándo estamos actuando de manera consciente y no en piloto automático, dejándonos llevar por los estímulos sensoriales. En este caso estaríamos hablando de apego y aversión. Estas aflicciones no nos permiten ver la realidad con claridad sino a través de los filtros y condicionamientos que hemos ido creando y que han ido formando nuestra personalidad. Percibir es interpretar.


El antídoto a la ignorancia es el conocimiento correcto, la discriminación es el antídoto al ego y el desapego o la práctica de vairagya es el antídoto para Rāga y Dveṣa. Nos dice Patañjali que no podemos destruir los kleśa del todo pero si podemos hacerlos estériles, los compara con semillas que han sido quemadas y no pueden germinar. Sin embargo los estados mentales producto de estas semillas, es decir los pensamientos, emociones, etc se pueden erradicar con la meditación.


Patañjali propone 2 caminos o más bien etapas: el primero para debilitar los kleśa mediante kriyayoga: tapas, el esfuerzo que genera calor, la autodisciplina. svādhyāya, el estudio de textos o conocimiento y la recitación. īśvarapraṇidhāna, la devoción. Tres elementos que nos ayudarán mediante la creación de hábitos que refuerzan el autoconocimiento y nos sacan de la divagación mental. Requiere tapas, esfuerzo, disciplina. La devoción nos inspira a mantener ese esfuerzo y al estudiar de maestros o personas que ya han recorrido el camino, también nos ayudará a mantenernos en el camino.
Más tarde nos completa el cuadro con Aṣṭāṅgayoga, para quemar finalmente las semillas debilitadas de los kleśa. Esto se produce por el discernimiento inquebrantable que surge de estados de absorción o contemplación.
En otro post escribiré sobre los 8 elementos del yoga.

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